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Todos los perros de Galarza

El escritor peruano, Sergio Galarza, publica Paseador de perros (Candaya, 2009), su primera novela. En ella, el narrador –un joven inmigrante- nos cuenta su periplo por las calles de Madrid como paseador de perros, el trabajo que lo ayudará a sobrevivir en la capital española. El resultado es una historia sincera, sin apariencias, donde la vulnerabilidad y la variedad de sentimientos que experimenta el protagonista, harán que el lector no cierre el libro hasta leer su última página.

Por Cristián Guerra Bravo



“Trabajo paseando perros, también cuido gatos y limpio la jaula de un mapache… He realizado toda clase de trabajos desde que iniciara este peregrinaje por la ruta incierta de los anhelos, pero nunca imaginé que me haría cargo de un mapache”.

Así comienza Paseador de perros (Candaya, 2009), la primera novela del escritor peruano Sergio Galarza (Lima, 1976). Libro, además, que lo llevó a ser reconocido como Nuevo Talento FNAC 2009.

En esta historia conoceremos muchos, pero muchos perros. También a un mapache. Y a diversos personajes con los que se cruzará el narrador -un joven inmigrante- quien decide optar por el trabajo de paseador de perros como una manera para sobrevivir en medio de una furiosa capital española. Y asimismo, porque no está solo, sino que con su novia, Laura Song, la que llevó a Madrid prometiéndole que todo en el primer mundo iba a ser muy diferente a Lima. Pero las desesperanzas y las presiones que te impone una gran ciudad -sobre todo cuando eres un joven inmigrante- harán que la relación amorosa llegue a su fin, marcando profundamente al narrador, que en cada momento del relato rememorará a su enamorada, afectándolo en su diario vivir. En ese periplo como paseador de perros, desde Malasaña hasta Coslada, desde Alcorcón hasta La Moraleja.

“Estaba dispuesto a cualquier sacrificio por el dinero que nos salvaría a mí y a Laura Song” -reflexiona el narrador- mientras se enfrenta a la entrevista laboral con el que se convertirá en su futuro jefe en la empresa de prestaciones de servicios para mascotas.

La relación del narrador con su jefe es otra arista importante en el relato. JFK o Jota, es un español que se estableció con una empresa de servicios para mascotas, ya hartado de trabajar para otros desde muy joven. Una primera impresión hacia él, lo deja claro el narrador, que vuelve a rememorar en su mente a Laura Song: “Lucía como un midnight cowboy perdido en Madrid, la clase de personajes que en mis pesadillas se robaría a mi chica y se la tiraría mañana, tarde y noche, uno de esos hombres que se creen dueños del mundo”.

Por medio de Paseador de perros puedes conocer Madrid. Pero no ese Madrid de las postales turísticas, ni de las revistas de viajes que hojeas arriba de un avión. Es –por llamarlo de algún modo- una crónica periférica de la capital española. Un relato de una vida contaminada por el odio y la desesperanza. Pero no sólo eso. Lo que experimentará el narrador en cada rincón de Madrid y con cada personaje que conocerá durante su atípico trabajo, hacen de la historia un compendio de situaciones al límite, escenas que se debaten entre el triunfo y el fracaso. Y también el día a día. Donde la intensidad de la cotidianeidad deja muy poco espacio para reflexionar sobre el futuro y la planificación de proyectos venideros. Pasear perros, cuidar a un mapache, relacionarse con conserjes odiosos, conocer mujeres adictas a la autoayuda; además de ese miedo al desempleo y que todo puede acabarse de un día para otro, y la esclavitud que le genera su trabajo, y el desamor por supuesto, lo hacen aún más vulnerable ante las más mínimas provocaciones.

“No tenía nada para comer y tampoco estaba como para acostarme. El cansancio se había replegado y me dominaba un nerviosismo inusual, como si tuviera un examen muy difícil al día siguiente, una prueba de la cual dependiera el resto de mi vida. La debilidad que sufro al magnificar las cosas pequeñas se acentuaba”.

Pero también nos encontramos con otros tipos de tópicos que adornan de manera brillante al relato. Como la música (podemos encontrar guiños a Morrisey o a los Rolling Stone). El soundtrack personal del narrador. El que le recuerda a Laura Song, el que lo secunda mientras aplana las calles de los diversos barrios madrileños. Y el fútbol. La pasión que desata el Atleti en el narrador, y esa lesión que sufrió y que lo alejó de los campos del fútbol amateur para siempre.

La novela de Galarza se puede leer de diversas formas, y desde todos los ángulos funciona. El recorrido personal por las barrios y calles de un Madrid escondido es un tour callejero que invita al lector a adentrarse en los cambios que han transformado a las grandes ciudades en los últimos años; el trabajo como paseador de perros, atípico para algunos, pero poco a poco más normal para el narrador -no por eso menos exhaustivo- se convierte en su única y real posibilidad de sobrevivir; el desamor y su agonía por el alejamiento de Laura Song, y cómo cada circunstancia, mínima o grande, le recuerda a ella; la música y el fútbol, sus pasiones; las vulnerabilidades y sentimientos convertidos en literatura.

“Esta novela parte de mi propia vida y se transforma en ficción. Las mentiras son pocas, la ficción corresponde más a los hechos que he mezclado para conseguir una historia propia. La escribí porque necesitaba quitarme de encima muchas cosas y recordar los buenos momentos de mi trabajo con los perros, aunque estos sean escasos. Eso es para mí escribir: vengarme.”, advierte el autor.

Con un estilo ágil, aquí se nos muestran desnudas las experiencias de vida de los inmigrantes. Vidas extranjeras convertidas en palabras. Pese a que hay una clara autorreferencia en su obra -Galarza fue paseador de perros- logra mostrar a un ciudad como Madrid desde el lente de la inmigración y sus concecuencias; y desde una mirada atenta y alerta a lo que sucede en las urbes cosmopolitas de hoy en día.

Esta es la primera novela de lo que Galarza ha llamado la “Trilogía Madrileña”.

Paseador de Perros
Sergio Galarza
Ed. Candaya
Diciembre, 2009
124 páginas

©2taller

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Categorías:Reseñas Etiquetas: ,
  1. Pacha
    enero 15, 2010 en 7:39 pm

    Talento joven FNAC es el primer paso de Sergio Galarza por Europa. O, en términos futboleros, la primera carretilla y salida limpia del defensa Galarza en las ligas españolas. Es decir, recién está saliendo jugando. Esperen que cruce la mediacancha… el tiempo lo ha afianzado y le ha dado una visión mayor de campo -de vida- y seguirá dando esas historias que son como los partidos memorables. Duros. Reñidos. Pero que al final -pese a las pequeñas caídas- saben a victorias.

  2. Pacha
    enero 15, 2010 en 7:43 pm

    Pacha :Nuevo Talento FNAC es el primer paso de Sergio Galarza por Europa. O, en términos futboleros, la primera carretilla y salida limpia del defensa Galarza en las ligas españolas. Es decir, recién está saliendo a jugar con la pelota. Esperen que cruce la mediacancha… el tiempo lo ha afianzado y le ha dado una visión mayor de campo -de vida- y seguirá dando esas historias que son como los partidos memorables. Duros. Reñidos. Pero que al final -pese a las pequeñas caídas- saben a victorias.

  1. diciembre 9, 2009 en 8:43 pm
  2. diciembre 22, 2009 en 3:59 pm

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