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Kobo Abe y cómo todo lo construido es una ilusión ¿o es real?

De la mano de Editorial Candaya se traduce al español una de las obras claves del narrador japonés: Idéntico al ser humano. Escrita con ironía, humor y una tensión magistral, deja al desnudo las crisis de supervivencia del ser humano frente a las estructuras del mundo contemporáneo. Además, sostuvimos una amena conversación con Ryukichi Terao, su traductor.

Por Cristián Guerra Bravo


Me gusta la palabra “tensión”. Me atrapa, me envuelve. Cuando me enfrento a un libro, busco insaciablemente que este concepto forme parte del relato. Si es así, el libro cumple con una de las claves que yo me impongo como lector al momento de abordar a un autor.

La “tensión” como un elástico que se estira hasta el final, para retornar al punto de inicio y volver a estirar, nuevamente hasta el final. Y convertirlo en un círculo vicioso sin término, donde los elementos confluyen, van y vienen, para mantenerte despierto. Siempre alerta.

Cierro el libro Idéntico al ser humano de Kobo Abe, después de leer su última frase: “Sí, quiero saber: ¿todo esto será la consecuencia de una fábula sometida por la realidad o de la realidad rendida por una fábula? Me gustaría preguntárselo a usted, que está situado fuera de este tribunal. El lugar donde se encuentra ¿pertenece a la realidad o a la fábula?…”.

La “tensión” persiste. Siento que es interminable. Sí. Kobo Abe (Japón, 1924-1993) es tenso desde donde se le mire. Y desde allí nos formula preguntas que no estoy seguro si estamos en condiciones de responderlas. O nos quedamos o huimos ¿Cuál es la salida? Es lo que nos ofrece Idéntico al ser humano, un libro clave de uno de los escritores japoneses contemporáneos más importantes. Es así que, de la mano de editorial Candaya,  tenemos a disposición en las estanterías españolas un autor único en su estilo. Un estilo propio, lejos del color local que caracteriza a la tradición literaria japonesa. Un autor que incorpora elementos de la modernidad: como la ficción científica, la seducción por el lenguaje de las matemáticas y una reflexión profunda y certera sobre la convivencia en las ciudades impersonales de nuestro tiempo.

Kobo Abe, un autor moderno

Sinceramente no conocía a Kobo Abe, ni siquiera su novela más famosa, La mujer de la arena (1962). Pero sólo me bastó con chequear algunas reseñas e investigaciones al respecto para percatarme de que estamos ante un autor potente. En Japón es otra historia: se ha ganado los premios literarios más importantes que se pueden entregar en aquel país, y como si fuera poco es admirado por sus contemporáneos, escritores tan célebres como Kenzaburo Oe y Yukio Mishima.

Es catalogado por muchos críticos de su país como “El Kafka japonés”.

A propósito del lanzamiento que editorial Candaya preparó para la ocasión en Barcelona, estuvo de paso el propio traductor de la obra al español –traducción directa desde el japonés- Ryukichi Terao, y sin duda, las observaciones y opiniones que nos regaló sobre el mundo abeano fueron particularmente valiosas para los que no conocíamos los libros de este maestro japonés.

En el barrio de Grácia, frente a dos cafés cortados, y con mi grabadora de por medio, nos reunimos a conversar de Kobo Abe. Sobre su obra y en especial sobre Idéntico al ser humano. Quería transmitirle mis sensaciones sobre la obra. Y despejar ciertas dudas, obviamente.

Y con una frase, Terao me lo dejó más que claro: “Kobo Abe siempre ha sido una oveja negra en la literatura japonesa. No tiene absolutamente nada de local, ni trata de explotar lo que es propio de Japón. Él siempre se consideró un escritor del globo terráqueo, como lo manifestó en un artículo escrito en los años ochentas. Quería pasar como un cosmopolita, en el buen sentido de la palabra. Hay lectores que dicen que su mundo es complejo y que no lo entienden, pero los aficionados a la literatura lo siguen leyendo hasta hoy en día; en Japón se consiguen muchísimos libros de Abe en formato de bolsillo y es un autor prácticamente arraigado en la literatura japonesa. De los más importantes”.


Y agrega: “Además, hay muchísimos jóvenes que lo siguen. A nivel universitario es muy leído, de hecho, los profesores lo utilizan recurrentemente en sus clases”.

Según críticos de su país, su literatura inspira modernismo y vanguardismo desde donde se le mire. Una visión transgresora del mundo que muchas veces se aleja a pasos agigantados del color local que caracteriza a la tradición literaria japonesa. Y así me lo dejó claro la lectura de su libro.

“Le interesaba sobre manera lo más fundamental, la esencia, la crisis de la identidad en lo más profundo, no los colores locales. La existencia humana. La incomunicación entre las personas modernas, el no saber quiénes somos.”, agrega Ryukichi Terao.

Es un autor particular. No sabes si te está hablando en broma o en serio. Porque aparte de esta tensión que está inmersa en su relato, hay una ironía escondida. Una ironía sin duda construida con bases sólidas. Desde su propia búsqueda. Búsquedas para entender el mundo, o por último cuestionárselo.  Porque al fin y al cabo, sus personajes son preguntas, son reflexiones ante la modernidad, ante lo que nos rodea, ante lo que nosotros como seres humanos no nos preguntamos y ni siquiera nos detenemos a pensar. Kobo Abe sí lo hace. Y quizás allí se encuentra su clave.

Gregory Zambrano, prologuista de Idéntico al ser humano, nos deja una reflexión maravillosa: “Kobo Abe propone un modelo narrativo más comprometido con la crisis de sobrevivencia de sujetos sometidos a los rigores de esa dinámica social, movida por las leyes del mercado y del desarrollo tecnológico. Quiere mostrar las profundas y vertiginosas transformaciones dictadas por las rupturas de la modernidad”.

Una tensión que va y viene

Idéntico al ser humano es una obra mayor entre los libros de Kobo Abe. Escrita originalmente en 1967, tiene todos los elementos que destacan a Abe como un novelista superior.  La fuerza del relato, la tensión –para mi su secreto- en los diálogos y cómo estos construyen escenarios agobiantes, asfixiantes. Quizás ahí la cercanía con Kafka: el problema de la identidad y el desasosiego de no saber quién se es ni quién es el otro y esa crisis de supervivencia del ser humano en el mundo contemporáneo.


“Es una novela que evidencia un aspecto muy importante del autor. El libro está lleno de exploraciones existencialistas de Kobo Abe. Para los lectores que no han leído ninguna obra de este autor, Idéntico al ser humano puede servir como una introducción al mundo abeano”
, dice Ryukichi Terao.

Es una historia, como bien dije, donde no encontramos a Japón por ninguna parte. La historia en sí no tiene nacionalidad; bien puede suceder en Nueva York como en San Pablo. Lo importante es lo que sucede con los personajes. Y ese es otro punto importante: la novela está construida con pocos personajes, y a pesar de eso, es capaz de mostrar con éstos escenarios complejos, situaciones límites de un mundo íntegro sólo en pequeños fragmentos de acción.

He aquí el narrador. Un periodista radiofónico que conduce un programa sobre marcianos. Construye un mundo ficticio en donde los radioescuchas son protagonistas de las historias del espacio radial. El narrador ha hecho de este mundo ficticio algo real –en apariencia- que se ha convertido en su sustento, en su equilibrio dentro de las complejidades de la modernidad. Es, a fin de cuentas, lo que lo mantiene en pie.

Pero la noticia del despegue de un cohete que aterrizará inminentemente en Marte produce un giro a la supuesta estabilidad del narrador. Una noticia que puede desbaratar completamente todo su imaginario y el de sus oyentes. El temor que la realidad pueda desbaratar todo su ideario de ficción es lo que lo pone en alerta, en busca de una solución antes de que sea demasiado tarde.

Y en eso llegamos al diálogo. A ese tenso diálogo entre dos personajes. En el estudio del narrador se produce uno de los momentos claves de la historia, cuando en su domicilio lo visita un oyente que asegura ser un marciano “idéntico al ser humano”. Y desde aquel punto se desencadena ese elástico de tensión que mencioné anteriormente.


“Un desconcertante e incómodo diálogo en el que, al modo beckettiano, se transita fácilmente de la lucidez al delirio. Con un impecable manejo de la alegoría y de la sátira, Kobo Abe se servirá de las irritantes palabras de estos dos seres extraviados para enfrentar al lector a algunas de las obsesiones que lo han emparentado con Kafka o Camus: el problema de la identidad y el desasosiego de no saber quién se es ni quién es el otro, el cuestionamiento de la noción de realidad o la crisis de supervivencia del ser humano frente a las estructuras dislocadas y caóticas del mundo contemporáneo.”

En el prólogo, Gregory Zambrano nos entrega algunas pistas: “Si nos atenemos a la duración de las acciones, estaremos en el interior de una cápsula del tiempo, magistralmente administrada, para dar la sensación de alargamiento cuando en verdad han transcurrido apenas unos pocos minutos. Abe cuida los detalles y procura que el narrador suministre los elementos minuciosos del conteo temporal. La tensión dramática se sustenta en un juego del tiempo sometido a los rigores de la duración einstetiana: un instante de tortura parecerá  eterno mientras que la duración del goce siempre será demasiado breve”.

Idéntico al ser humano tiene un argumento claro y sin grandes complicaciones: el saber quiénes somos y quién es el otro. Qué hacemos y hacia dónde vamos. Una obra que hará reflexionar, al momento en que Kobo Abe formula preguntas que nunca se han querido responder.

Y vuelvo a repetir la pregunta: ¿Huyes o te quedas?

Ryukichi Terao: “Es una traducción que fluye con bastante facilidad”

Ryukichi Terao es un académico japonés de la Universidad Ferris, con una larga trayectoria en investigaciones literarias en varios países de América Latina. Su enorme experiencia como traductor es demostrada en esta obra publicada al español por Editorial Candaya.  Sostuve una amena charla con él para que nos contara algunos detalles sobre la traducción. Les extraigo algunas frases valiosas de Terao que dejó como resultado esta mini entrevista.


“Idéntico al ser humano está escrito en un estilo, en parte, complejo para su traducción. Además, Abe utiliza diversas palabras científicas para sustentar su relato. El autor aprovecha el conocimiento científico para criticar a la ciencia, y en ese caso el problema es doble para mi como traductor, porque en ocasiones inventa cosas o palabras que no existen. Quizás en ese sentido, fue la parte más difícil de traducir”.


“Para aquello, debo estar consultando en todo momento con Gregory Zambrano (el prologuista) y al mismo tiempo averiguar algunos elementos de la misma ciencia. De hecho, tuve que entrevistarme con algunos especialistas para aclarar algunos conceptos básicos”.


“Yo no estoy en condiciones de juzgar mi propia traducción. Pero si tengo que decir algo, bueno, me parece una traducción bien correcta. Estoy seguro de que no hay ningún error de traducción. Es una traducción que fluye con bastante facilidad”.


“Japón es prácticamente inexistente en esta obra, por lo mismo, esta historia puede suceder en cualquier lado del mundo. Los lectores españoles no tendrán problemas al leerlo, ni complejidades de interpretación. Sí disfrutarán mucho de su lectura, ya que es un libro muy ameno. Será bien recibido por el público”.


“Los buenos libros exigen un estilo, exigen un cierto uso de palabras. Yo siempre traduzco las obras que me gustan, que me conmueven y me sensibilizan. Si no rechazo las traducciones. No traduzco por encargo, ni me interesa el aspecto económico. Lo hago por placer. Este libro me exigió un cierto estilo y giro, y comparando las dos versiones pienso que logré transmitir el transfondo secreto de la novela, eso que está inmerso en la versión original”.

Idéntico al ser humano
Kobo Abe
Candaya
2010
167 páginas

©2taller

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