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El enigma poético de María Auxiliadora Álvarez

La extensa obra de la poeta venezolana es publicada en España por Editorial Candaya en Las nadas y las noches, un completo recorrido por los once libros escritos por María Auxiliadora Álvarez. Poesía del cuerpo como espacio emotivo, de la reconciliación y del estremecimiento, y que tuvo su primer lanzamiento en un acogedor encuentro en Barcelona.

Por Cristián Guerra Bravo


“hubiera podido reunirlo / el dinero doctora / vaca amarga castrada que me agrede / para tener mejor asistencia / su ojo más detenido / si el embarazo dura varios años / a medida que me hubiera ido inflamando / cada arcada….”

En la Llibreria Pròlog de Barcelona un silencio interminable es el protagonista. Un silencio emotivo y compartido ante cada palabra y frase de María Auxiliadora Álvarez (Venezuela, 1956). Más que la presentación de su libro Las nadas y las noches (Candaya, 2009) –un recorrido minucioso por sus once libros- es un encuentro con la poesía, con la palabra viva, con el sentimiento de una mujer que no tiene comparación en las letras femeninas, siendo hoy una de las grandes poetas contemporáneas de nuestra lengua.

Y continúa leyendo. Y el silencio persiste.

“cada pelo que cayese / cada estría / lo hubiera ido guardando / recordando / su baba / bata blanca sanguinaria /  porque yo trabajo mucho / vaca baba bata blanca corrosiva que me agrede / lo hubiera ido reuniendo / desde niña / de haber tenido alguna pequeña inflamación / que lo indicara / a medida que usted fuera estudiando yo lo estuviera contando…”

Treinta años de exigente creación literaria

La primera etapa de la poesía de María Auxiliadora Álvarez se centra en sus dos primeros poemarios: Cuerpo (1985) y Ca(z)a (1990). Dos obras que causaron alto impacto en el público lector y en la crítica especializada de su país y que la catapultaron como unas de las poetas más prometedoras de Venezuela.

Pese a los seis años que separan a estas obras, ambas poseen un fondo poético semejante: el dramatismo. Un dramatismo inscrito en diversas temáticas. Mientras en Cuerpo los poemas recorren una línea física por medio de la maternidad, el parto, el dolor (… usted nunca ha parido / no conoce / el filo de los machetes / no ha sentido / las culebras del río / nunca ha bailado en un charco querida / doctor…); en Ca(z)a los poemas transcurren en una zona colectiva, en la familia, y en la aparición de la figura maternal y paternal (… la gran familia es una herida de muerte / que no se muere…).

inmóvil (1996) -según precisa el destacado crítico y prologuista de Las nadas y las noches, Julio Ortega“Reúne un rutilante puñado de poemas debidos a la intensa contemplación del presente: cada poema es un dibujo preciso, y a la vez enigmático, que define la bondad del lenguaje, su capacidad de definir y recobrar la memoria” (… protegidos / por su naturaleza / viven los ecos/ los ecos nunca dudan / sólo se ejercitan / aceptando…).

Después de escribir estos tres primeros poemarios, María Auxiliadora Álvarez decide -luego de la muerte de su padre- experimentar una experiencia en el extranjero, volver a recomenzar fuera de su natal Venezuela. Se instala en Estados Unidos, donde estudia Letras Hispánicas, y a la vez, comienza un nuevo camino poético, más libre. Una libertad que de algún modo, se despoja de sí misma.

Una fase creativa que incluye poemarios publicados e inéditos, pero que de todos modos son parte de una misma nueva etapa.  Y allí el plus de esta edición de editorial Candaya: la inclusión de sus cuadernos inéditos, dándole a la obra de María Auxiliadora Álvarez una integridad y continuidad en todas sus épocas.

Veamos algunos casos de su obra:

En Páramo solo (1997) –como dice Ortega- “Es ella misma pero es otra, capaz de mediar entre el mundo y la palabra, con la rara suficiencia de su música interna y su intensidad visual” (un hombre pobre / no tiene recuerdos nuevos / porque un hombre pobre no tiene memoria / donde guardarlos).

Resplandor (2006) y Las regiones del frío (2007) pueden precisarse como dos poemarios de transición en esta nueva etapa y que dan cuenta, sí, de esa intensidad visual de que nos habla Julio Ortega (… La mañana / tiene una suave / luz / que se mueve / lentamente / Es mi padre / que quiere / hablarme…).

El último poemario incluido en Las nadas y las noches, Paréntesis de estupor (2009), contiene la última parte de su creación poética. Un cuaderno que, según Julio Ortega, “le abre la puerta a otro discurso, el de un relato fragmentario en que el lenguaje poético trama la luz y la sombra, la presencia y la ausencia, la vida y la muerte…” (el salto del conejo fue más rápido para confrontar su destino /  [que las hojas nuevas /  Pero ellas se fueron elevando poco a poco a fin de cumplir / [su cometido Tanto como / la incidencia de la Silueta sobre el aire hendiendo con su / [golpe El polvo por venir).

La poesía de María Auxiliadora Álvarez ha sido objeto de larga reflexión en suplementos, revistas y estudios académicos, pero es en sus propias palabra donde encontramos las claves de su poética y de la evolución de su obra:

“Había otra realidad detrás de las palabras, y detrás de la apariencia de la realidad. Eran palabras más fuertes que decían más, que tornaban fuerte lo que parecía ligero, y aligeraban lo que parecía pesado. De este modo el mundo inextricable abrió una pequeña puerta para mí, y mi mente se hizo, o se reconoció, metafórica”.

“Es posible que mi primera poesía haya construido una herida de palabras, pero creo que esa herida ha empezado a cicatrizar en la nueva poesía que escribo de unos años para acá. ¿Qué decir de esto? No sabría explicar, me imagino que las heridas y sus cambios tienen relación con la vida. Mi poesía se refiere a procesos existenciales que poseen una dinámica interna. Yo soy apenas un ser escribiente y viviente, un eterno aprendiz en ambos sentidos”.

El público sigue atento, y la voz de María Auxiliadora Álvarez prosigue la lectura de sus poemas, como un eco interminable, comprometido, solidario, que rodea cada pedazo del salón en donde se congregan los presentes.

Ahora su poesía está viva en España. Seguirá su largo camino, ese que comienza ahora acá en Barcelona, hasta quizás dónde…

… abajo / al centro de mis cuclillas / donde ahora usted lo busca / su baba blanca castrada / no se le hubiera ensuciado / con mis fragmentos acuosos / hijo carnicero órgano semental / hubiera podido reunirlo / el dinero doctora / porque yo trabajo mucho /bata amarga vaca blanca”.

Las nadas y las noches

María Auxiliadora Álvarez

Candaya

2009

©2taller

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. abril 13, 2010 en 7:45 pm

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